Sobre tecnología.

Y es que uno se harta de ver cómo Internet, tecnología variada y cachivaches en general se están haciendo con el control de nuestras vidas, o al menos lo intentan. Pero antes de que penséis que estoy invocando a los demonios para que acaben con todo chip existente, quiero decir que soy partidario de que la tecnología avance, aunque con criterio.

Hace unos días leía que una noticia sobre cómo un hombre, especialista en temas de ciberseguridad, recibía un mensaje en su teléfono en el que se le solicitaba el permiso para instalar la aplicación de una hamburguesería en su dispositivo. La gracia consiste en que en ese mismo momento el hombre entraba a la hamburguesería en cuestión. El dispositivo decidió que la aplicación sería útil y que debía ser descargada. Revisó los permisos de geolocalización y tras indagar un poco, descubrió que en realidad, a pesar de la desactivación del GPS en determinadas aplicaciones, muchos otros servicios seguían activos, haciendo uso del mismo. Uno de ellos era el propio servicio de instalación de aplicaciones (da igual qué smartphone tengamos, todos tienen uno). No es algo nuevo, lo se. Según qué busquemos o dónde estemos, recibimos publicidad acorde a la situación. Pero el problema es que lo permitimos y sobre todo, lo estamos empezando a asumir como algo normal

El ejemplo puede ser utilizado para muchas otras situaciones: salimos a correr y activamos nuestra aplicación que monitoriza nuestro recorrido, pulsaciones, velocidad… y se sincroniza con los servidores de la aplicación; guardamos nuestros eventos y notas, compartimos vídeos, fotos, y mensajes, sin leer las condiciones de uso y qué datos cedemos al disfrutar de esos servicios. Eso mismo se está extendiendo también al pago online: podemos acercar nuestro teléfono al dispositivo adecuado y pagar aquellos que compremos, ya que nuestros datos bancarios estarán ya introducidos. No nos damos cuenta, pero cada día proporcionamos más y más información acerca de nosotros mismos sin darnos cuenta y solo por estar más cómodos. Hace poco yo mismo cambié de teléfono. Cambié de plataforma (las razones no vienen al caso) lo que supuso en cierta medida un cambio en el hábito del uso de determinadas aplicaciones o datos que tenía almacenados. Me percaté que yo mismo me he acostumbrado a determinadas acciones sin darme cuenta. Y todo porque es más fácil.

La tecnología está ahí para hacernos indudablemente la vida mucho más fácil: medicina, transportes, medio ambiente… se benefician de estos avances y repercuten en nosotros. Pero debemos plantearnos si ese beneficio merece la pena cuando a parte de ofrecer, se nos pide algo a cambio. Y más si ese algo es para controlar nuestra propia vida.

Así que como consejo os daré el siguiente (y que yo mismo me debo aplicar): cuidad de los datos que proporcionáis cuando os registráis en algún sitio. Cuanto más limitada sea la información, mejor. Pero sobre todo, tened mucha atención cuando os descarguéis algo en vuestra tablet, móvil u ordenador. Revisad en la medida de lo posible los permisos que requieren (y que se especifican antes de instalarlas) y si no os gusta lo que veis, no lo instaléis. Recordad que habéis vivido hasta ahora sin ello y que probablemente no os hará ninguna falta.

Fer

Reflexión

Desconozco quién era. Solo que se llamaba Michele, un italiano de Nápoles, propietario de una pequeña tienda de piadinas y café cerca de la biblioteca. También desconozco cuándo y cómo se fue. Los más cercanos a él se reunían hoy alrededor de su tienda para un último café a su salud.

No hablaría de tristeza pero si de desasosiego al describir lo que sentí ayer y siento hoy al ver su tienda. Te despides con deseos de buenas vacaciones y a la vuelta solo encuentras flores, notas y una gran foto en el escaparate. Cuán frágil es la vida. Y qué poco nos acordamos de ella.

No te conocí, Michele. Y es una lástima.

Fer

Where to find the missed content

Dear friend,

Recently I have move part of the content of this web site to a new one. The motives are two: here I will update all the information that is interesting to my family and friends (and therefore it will be written in Spanish and sometimes in English). Second: for a long time ago, I wanted to update this site and administrate it more in detail. Now I have a hosting domain where I will upload different files and projects. This is why I have moved all the stuff related to software and hardware to this new site:

margarmondo.com

where you will find new updates as soon as I can write them. In the mean time, you can find all the old information you’ve found here. Hope you enjoy it.

Best,
Fer

La fauna de la biblioteca

Es divertido ver cómo se repiten los patrones. Aunque con nuestras particularidades, al final todos somos iguales.
Durante mi época de estudiante, solía frecuentar una biblioteca pública en Madrid durante mis primeros años de carrera: la biblioteca Acuña. Durante muchas tardes y sábados por la mañana iba a esa biblioteca a preparar apuntes y consultar principalmente el libro de bioquímica que tenían. La recuerdo con cariño. Y siempre que me acuerdo de ella, recuerdo toda la fauna que en ella habitaba. Desde los bibliotecarios (siempre pensé que eran muchos) hasta los estudiantes, pasando por una serie de usuarios que en ella habitaba. De los primeros, diré que los recuerdo ruidosos. Demasiado. Mucho más que los usuarios. Siempre de cháchara, con el “Marca”, navegando por internet. En el fondo no hacían mucho que digamos. Solo recuerdo que se hacían valer en época de exámenes. En el momento que veían que alguien dejaba un par de apuntes para guardar el sitio, los quitaban automáticamente.

Luego estaban los usuarios: estudiantes que se tiraban las horas delante del libro; estudiantes que los dejaban ahí y aparecían horas más tarde; los que iban a hablar con sus amigos; y luego los casos particulares: el anciano que llevaba su libro de química orgánica y una calculadora y se ponía a resolver los ejercicios una y otra vez; el mendigo de la bolsa de “Foot Locker” que se quedaba unas horas dormido, al igual que hacía una adorable ancianita (también sin hogar). No molestaban a nadie. También recuerdo al tipo que caminaba siempre con los hombros un par de metros por detrás de la espalda y la trifulca que tuvo con aquel que contaba las monedas que guardaba en su maletín por la cesión de un asiento por parte del primero a una chica joven.

Ahora que he vuelto a la biblioteca, vuelvo a encontrar esa pequeña fauna. Suiza, pero fauna. Después de pasar ya unas semanas en este sitio, ya reconozco al tipo que siempre se sienta en el mismo puesto (en realidad son varios los que lo hacen); también a los que se tiran horas delante del libro (o en este caso, portátil o tablet); aquellos que por el contrario los dejan ahí tirado durante horas (no así el portátil o la tablet); y por supuesto, a los particulares. Más diluidos, pero están. Y quién sabe. Seguramente yo también sea parte de la fauna particular de alguna otra persona.

Me encanta la biblioteca y su fauna.

Fer

Zürich: Let’s ride a bike!

When you are in Zürich, you have three options to move around: public transport, walking or biking. The first one is excellent. The public transport in Zürich works very well and it’s very punctual. In my opinion, a little expensive, if you don’t work here. For a short visit, the 24h ticket is the best option. Another option is walking. The city is not too big, so you can arrive to one point in less than 30-40 min. (always talking about the city, not the surroundings).

But if you want to enjoy the city, I recommend you the bike or “velo”. No matter if you are going to stay for a day or several. The city is perfect to ride and moreover, the car drivers consider you when you are in the bike. Let’s consider the options if you want to get one:

  • Rent a bike: In the city of Zürich you will find a free (yes, free) service for bike rent. You will have to give a deposit of 20 francs and the information of your ID. There are several of this rental points around the city (you can recognize them by their green color)
  • Buy a bike: Here you have three options. The first one is to buy a new bike. If you decide this,be ready to pay more than 800 francs (the most expensive I’ve seen was around 5000!). You can find several shops in the center. Of course the bikes are perfect and the seller will recommend you your perfect bike. The second option is the second-hand market. I bought my bike here. Here, everyday a new bike is sold, but good offers dissapear, so stay tunned. You can get a good “velo” for 100-200 francs. For the third option, I can only say that there are several auctions around the city. Prices are fine (100-300 francs) but the only problem is that numbers are told in Swiss-german, and I can tell you, those guys speak very fast!

Respect to the rules, they are not very different from the rest of the world. Just a recommendation: buy a couple of lights (front-back). In words of a police officer: they are not mandatory during the day, but if you have a trouble with a car and you don’t have them, you will have a problem. During the night are mandatory. You can buy a set for 9 francs in the Interdiscount shops. About the parking, the city is plenty of parking stations, so you will not have a problem to find one, but if so, you can leave you bike more or less anywhere.

Finally. Zürich is safe. But buy a good lock. Here people also steal bikes!

Have a nice ride!
Fer

Lauterbrunnen

The small village of Lauterbrunnen is placed in the region of Interlaken, in the canton of Bern. We chose this place due to its position, close to the Alps, for our last holidays. This is a wonderful place if you plan to have some relax time as well as if you are an enthusiastic of the snow sports like ski or snowboard. The village is full of small old hotels but very comfortable. But book them with time to save some money. If you want some reference, we chose the Staubbach hotel, close to the Staubbach (!) waterfall.

In this region you have to option to go to the cable car and walk following the railways of the train to Müren or take the small train to Wengen. The first option allows you to ski and have a nice walk in this side of the valley, enjoying the nice landscape of the opposite side. Good for the afternoon if you arrive after lunch.

The other option is preferible if you have an entire day. You can take the train to Wengen and rent (if you don’t have it) your equipment for ski or snowboard. The place is full of activities. In our case, we chose the sledging. You can rent a sledge in Wegen, go to Kleine Scheidegg and slide to Wegen again. Maybe the first part of Kleine Scheidegg is not very funny, but you can view one of the highest mountains in the alps: the Jungfraujoch and the Mönch

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The Mönch (left) and the Jungfraujoch (right)

If you have money, you can take a train that left you in the top of Europe (accessible) or, like us, start to slide to Wengen again (around 1.5 h). The same track is shared for hiking, skiing (not all) and sledging, but is well signed. Another thing that I enjoyed was the silence: if you are able to stop and listen, you realized how beauty is the silence. Another nice thing is that the air is totally clean in the mountains and all the valley, finding lichens all the time.

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A place that worth to visit. Expensive (we are in Switzerland) but you have the camping option too.

Fer

Ciao, Italia

Yesterday, I said goodbye to the land of the pasta, pizza, lambrusco…and now pizzoccheri, ribollita, pecorino, lardo, speck… And all kind of (good) wines you can imagine. After two years, I still think we are very close countries. Same good things (food, drinks, cities, nature, history) and similar defects (even more, if we talk about politicians). But there is one thing I believe make us different, and it’s this: how they live the things and how they enjoy them. They can convert the simplest thing in something incredible and incomparable. Because they feel Italy and all that is inside their frontiers as unique and extraordinary. After two years there, the main difference I’ve found is this. It’s something we should imitate more.

Duomo de Milán

About the rest, good memories and experiences, those, are mine. And they will remain.

Ciao, Italia! ciao, Milano! e ci vediamo alla prossima!

Fer