Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

                               

Mañana, 11 de Febrero es el Día Internacional de la Mujer ey la Niña en la Ciencia  Y es que, a pesar de que la sociedad va avanzando y el acceso a la educación es cada vez mayor, sigue existiendo esa barrera entre sexos que hace que, a día de hoy, la mujer siga teniendo poca representación en determinadas capas de la sociedad, y en este caso concreto, en la ciencia. Faltan más mujeres que accedan a puestos de más altos y  es necesario que no exista ningún tipo de discriminación. Hay que equilibrar la balanza.

He tenido y sigo teniendo la suerte de haber compartido estudios y trabajo con excelentes profesionales en el campo de la ciencia, de las cuales he aprendido mucho y sigo aprendiendo a día de hoy. Y sobre todo, tengo la suerte de compartir vida con una gran investigadora, que se esfuerza y lucha cada día, como la que más, en sacar adelante su trabajo. Para mi, todas ellas, y por suerte son muchas, son un claro ejemplo del gran valor que tienen en todos los aspectos, y en el de la investigación en particular.

Esperemos que en los próximos años, surjan más mujeres como Marie Curie, Rosalind Franklin, Margarita Salas o María Blasco, que sirvan de ejemplo a las futuras investigadoras y por supuesto, también a nosotros. 

Y también esperemos que nosotros seamos capaces, de una vez por todas, de valorar el tremendo trabajo, esfuerzo y sacrificios que realiza la mujer en nuestra sociedad.

Fer

Fotografiando Barcelona

Barcelona es un sitio estupendo para practicar la fotografía. Un claro ejemplo se podía encontrar en la extinta Quesabesde.es (podéis encontrar su continuación en Photolari). Los redactores de la página probaban todas las cámaras que caían en sus manos fotografiando los rincones de la ciudad condal.

Paseando por las estrechas calles del barrio gótico, la zona del puerto, la Sagrada Familia o Montjuïc, uno se da cuenta del potencial que tiene a nivel fotográfico. Si bien es cierto que aún no la he sacado mucho partido. Aún así, aquí os dejo unas pocas fotos que he ido haciendo en los fines de semana que he tenido libre. Destacar que si tenéis la oportunidad de visitar la Sagrada Familia, hacedlo al mediodía (y si puede ser que no esté nublado). En mi opinión, las fotos que os muestro no hacen justicia a lo que podéis ver con vuestros ojos.

Espero poder ir subiendo más fotos a medida que vaya explorando la ciudad y sobre todo, Cataluña. Recordad que podéis encontrar más fotos en la galería.

Fer

Desde el aire

​Luces que se muestran como pequeñas luciérnagas en un mar blanco. Torres majestuosas que se alzan hacia el cielo, milenarias. Las siluetas se van mostrando, tímidas, mientras la luz se torna en cobalto y el sol cede paso a la noche. Finas líneas, tenues y silenciosas se dibujan a los pies de grandes colosos. Y pequeños rebeldes se muestran solitarios, únicos e inaccesibles a mis ojos mientras las nubes borran mi visión lentamente, dejando un deseo de añoranza en este mundo que nos toca. 

Fer

Gastronomía catalana

​El problema de ponerse a escribir un blog es que hay que tener dos cosas: tiempo e ideas. Desgraciadamente, cuando se tiene el primero, lo que faltan son las ideas. Y ocurre que cuando tienes un torrente de las últimas, lo que te falta es el primero.

Pero como ahora el ordenador a decidido tomarse un momento para actualizarse, tengo de lo primero y al menos una idea. O más bien un comentario sobre Barcelona.

El comentario no deja de ser aburrido, banal y casi estúpido, pero la práctica hace que al final se adquiera destreza y si me vuelvo a acostumbrar a escribir, puede que sea capaz de retener las ideas para cuando tenga tiempo.

A lo que vamos. De lo que quiero hablar son de los bocadillos de Barcelona. Me habían comentado que los barceloneses tienen muy arraigada la cultura del bocadillo. Y la verdad es que lo he podido comprobar en mis carnes (un poco escasas ahora mismo). El caso es que he podido disfrutar por ahora de dos grandes delicias. A saber: bocadillo de butifarra con pimiento y bocadillo de sobrasada, queso de mahón y miel. Si bien el primero está bueno ya en el pensamiento, es segundo me parecía una guarrada. Hasta que lo probé. No solo está bueno, si no, que una chapata caliente esta muy bueno. No digo que me vaya a volver adicto a la sobrasada, pero me gusta saber que tengo todavía una gastronomía que conocer y que poco a poco se irá mostrando, aunque sea empezando por algo tan sencillo como un bocadillo.

Dicho esto, doy por terminado el pensamiento gastronómico.

Fer

Muéstrame

Te dije que te daría otra oportunidad y aquí me tienes. Habías cambiado y me habías decepcionado. Aquella vez te miré superficialmente y me bastó para saber que no me gustaba lo que veía. Te habías vuelto fría y distante. No te reconocía. Pero aquí me tienes otra vez, con una promesa que el azar ha querido que cumpla. O como si el destino lo hubiera escrito.

No haré caso de lo que dicen. Ni a lo bueno, ni a lo malo. Quiero empezar de cero, descubrirte a mis ojos y que me muestres tus secretos. Quiero saber que aquella primera vez no fue un flechazo absurdo, sin sentido. Quiero saber que aquello era de verdad. Real.

Espero no equivocarme. Espero que me recibas con los brazos abiertos. Que no seas hostil como la última vez. Que me demuestres que has cambiado.

Münster

De Münster solo conocía aquello que me había contado mi novia. Una ciudad pequeña, llena de bicis y donde llueve bastante. De la primera afirmación, decir que no es tan pequeña. La diferencia es la perspectiva: mi ciudad natal tiene 80.000 habitantes y la suya 3 millones. Münster se queda más cercana a la mía, con unos 300.000 habitantes. Ocurre que la zona que hay que visitar y que presenta más vida queda recogida dentro de la Promenade (vía ciclista que rodea la ciudad antigua), haciendo que tal vez la ciudad parezca más pequeña de lo que realmente es.

La Promenade me sirve para enlazar con la segunda afirmación: la ciudad está llena de bicicletas. Esta circunvalación sirve como un amplio carril bici que permite conectar rápidamente todos los puntos de la ciudad. Y sí, la ciudad está inundada por las bicicletas. Creo que por ahora solo Copenague la supera dentro de las ciudades que he visitado. Es una de estas ciudades donde se ha transformado la mentalidad del ciudadano y la bicicleta no solo es un vehículo más junto al coche, si no el vehículo principal que tiene, en la mayoría de los casos, preferencia de circulación. Como usuario de este transporte (iba a poner ciclista, pero mi padre y mi hermano me criticarían mucho por denominarme así) estoy encantado. No tuve la oportunidad de montar en ninguna de ellas (me hubiera gustado probar una bicicleta holandesa), pero da gusto ver cómo la bici está totalmente integrada.

En cuanto al tiempo, si tuviera que decir algo, diría que es la ciudad más soleada de Alemania dado el fin de semana que tuvimos. Pero obviamente no es representativo. Sin embargo agradezco que nos hiciera tan bueno. Disfrutamos mucho de la ciudad gracias al mismo.

Como ya he dicho, la parte que hay que visitar de Münster es pequeña, aunque con mucho encanto. Tuvimos la suerte de poder visitar el mercado local que se celebra cada miércoles y sábado por la mañana, donde te encuentras decenas de variedades de fruta, verdura y plantas, así como embutidos, quesos y dulces. Como me comentaron, es el lugar perfecto donde los habitantes de Münster se ponen al día de las noticias. Merece la pena visitarlo. Por otra parte, la ciudad presenta numerosas iglesias extendidas a lo largo del casco antiguo. Destacar la iglesia de Saint Lambert, cuya principal característica es la presencia de tres celdas suspendidas en su torre. En estas tres celdas fueron encerrados los cuerpos de los líderes de la rebelión de Münster, en la que se intentó un cambio de gobierno en la ciudad. Esta iglesia presenta otra particularidad: es uno de los puntos más altos de la ciudad y cada noche, un vigía sube a lo alto de la torre para advertir de la presencia de posibles incendios. Sabrás que está ahí porque cada hora debe tocar una corneta para avisar de que no se ha quedado dormido.

Otro de los atractivos es la catedral de San Pablo, destruida casi en su totalidad durante la segunda guerra mundial. En su interior se encuentra un reloj astronómico de 1540, una auténtica obra de arte. Saliendo un poco de la parte histórica, llegamos al Schloss, construido entre 1767 y 1787, residencia de príncipes y obispos y actual centro administrativo de la universidad de Münster, una de las principales universidades en Alemania. Justo detrás de este edificio encontramos el Botanischer Garten, fundado en 1803, y que recoge una gran diversidad de especies de plantas. Otro de los puntos que no hay que dejar de visitar los canales cerca de la calle Hafenweg, donde se concentrar numerosos bares y gente joven a comer.

Por último, recordar que fue en esta ciudad donde se firmó la paz de Westphalia, dando lugar al fin de la Guerra de los treinta años y la Guerra de los ochenta años entre España y los Países Bajos. En esta paz también se reconoció a la Confederación Suiza como país independiente del Sacro imperio Romano Germánico.

En cuanto a gastronomía, ¡qué decir! Estamos en Alemania y como tal, no faltó en la visita la buena cerveza de trigo, el codillo, y un plato, típico del Oktoberfest (según me dijeron), compuesto de hígado, que en mi opinión merece la pena probar (aunque no recuerdo el nombre exacto). Eso, unido a un gran brunch en buena compañía, hizo de Múnster una gran experiencia. Lamentablemente, las fotos que hice no merecen mucho la pena (hay días en los que uno no está muy inspirado).

Fer