Vejestorio protestón

Me baso en el artículo de Pérez-Reverte. Me baso en el porque me hizo reflexionar el día que lo leí. Lo hago porque ayer estuvo a punto de pasarme lo mismo. La suerte es que te vi venir y paré. Dejé de correr porque vi que tu no parabas. No frenabas. En una vía de 50 km/hora. Ibas por encima de lo permitido y hablando por el teléfono. Y encima tuviste la cara de levantar la mano mientras sonreías. Con eso te dabas por disculpado.

Pero te paraste en el ceda. Y no me pude resistir a llamarte la atención. A decirte si estabas loco o qué. Si no pensabas. Que supongo que no. Que eres lerdo de nacimiento. Porque si hubieras tenido algo de raciocinio, te habrías dado cuenta de tu error. Habrías apagado el teléfono y hubieras pedido disculpas sin llamarme hijo de puta. Pero supongo que los de tu calaña son así de estúpidos y necesitan pavonearse en el momento de la increpación.

La lástima es que algún día te llevarás a alguien por delante. Acabarás con los sueños de alguien y los de su familia. Y encima, con  nuestra justicia, a lo mejor incluso sales indemne. Nadie te castigará por ello. Y seguirás haciendo lo mismo. Porque eres lerdo. Y si tienes un accidente, ya procurarás llevarte contigo a alguien. La lástima es que, el día que lo tengas, no te encuentres solo.

Lo peor de todo es que no estás solo. Sois legión.

Pero como me suelen decir, soy un vejestorio protestón y esto no es más que mi opinión.

Fer

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