¡Y llegó la nieve! (Copenhague II)

Parecía que no llegaría nunca. Es más, me planteaba que en una ciudad al borde del mar pudiera nevar. Pero nada más lejos de mi iluso pensamiento. Tras observar unas fotos del propio mar congelado, así como de gente patinando en los lagos interiores de la ciudad (del año 2010), me di cuenta que la cosa puede ser seria en esta ciudad.

nieve1

Y así fue. Para este sencillo habitante del interior peninsular,  la nevada que cayó el domingo pasado, 2 de Diciembre, fue la mayor vista en su vida. El resultado, un deleite para los ojos que solo se habían recreado con la nieve de la sierra (allá por 1992, más o menos) o algunas nevadas en la UAM en estos años de tesis. Las imágenes hablan por sí solas y el mero hecho de ver a la gente disfrutar de tan blanco paisaje, hizo que uno se estremeciera de alegría y no pudiera dejar de esbozar una sonrisa tonta y constante. Los árboles repletos de nieve, los caminos, fusionados  con  el resto del paisaje y un montón de instantáneas, que de no ser por el frío en las manos, hubiera tomado. Y gente haciendo deporte. Animado por ello, decidí salir a probar esa sensación y he de decir que, junto a la de correr con plena luna llena, es una de las más bonitas que se puede tener realizando este deporte. Te reporta tranquilidad. Eso si, cuando cae la noche, hay que tener mucho ojo dónde pisas con el hielo.

nieve2

También he de decir que hace que, hasta el día de hoy, el periodo navideño sea eso, más navideño. Pero tengo que reconocer que fuera de la ilusión y de lo bonito que tenga, para una ciudad, el que nieve es un engorro. Y es que el hecho de llegar al trabajo en bicicleta hoy se ha convertido en una actividad de riesgo. Fuera de que esa blanca nieve se convierte en un barro congelado proyectado por los coches, los carriles bici se convierten en una pista de patinaje. Y si te sales fuera de ellos pues peor. Hoy vi mi primera caída a raíz del par de centímetros de nieve. Y uno ha estado a punto de experimentarlo también en sus propios huesos.

nieve3

Pero hay que reconocer que a pesar de mis quejas constantes, el barro y el frío, tiene su encanto el ver (en las pocas horas de día) los árboles, parques y estatuas, así como edificios y monumentos, coronados con una capa de nieve. Eso y levantarte por la mañana con ella, que hace que el día tenga algo especial.­­
Según he leído este fin de semana nevará más (la percepción hace que crea que solo nieva los días que puedo visitar la ciudad), pero como se junta con mi visita al Tívoli, supongo será una combinación espectacular.

nieveparque2

Fer

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s