Reflexión

Desconozco quién era. Solo que se llamaba Michele, un italiano de Nápoles, propietario de una pequeña tienda de piadinas y café cerca de la biblioteca. También desconozco cuándo y cómo se fue. Los más cercanos a él se reunían hoy alrededor de su tienda para un último café a su salud.

No hablaría de tristeza pero si de desasosiego al describir lo que sentí ayer y siento hoy al ver su tienda. Te despides con deseos de buenas vacaciones y a la vuelta solo encuentras flores, notas y una gran foto en el escaparate. Cuán frágil es la vida. Y qué poco nos acordamos de ella.

No te conocí, Michele. Y es una lástima.

Fer

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