Barcelona y sus bicicletas

La relación entre Barcelona y la bici la resumiría en: te dejo estar, pero no me molestes mucho. Y me explico. La ciudad sería una ciudad agradable para el paseo sobre las dos ruedas: un sistema de carriles bici muy extenso, con zonas delimitadas para 30 km/h en muchas ares de la urbe y sobre todo, que no es una ciudad muy grande para poder desplazarte sin necesidad de transporte urbano.

Sin embargo, está llena de problemas. Si, está llena de carriles bici. Y si bien es cierto que muchos de los nuevos ya comparten calzada con los coches, muchos aún están sobre la acera, lo que provoca frenazos y conflictos con los peatones. No excluye que los mismos invadan el carril bici en carretera mientras esperan a cruzar la calle, se crucen sin mirar o lo usen como pista para correr. Y es que me resulta extraño que una ciudad que lleva conviviendo con la bici tanto tiempo, no presente una mínima educación vial al respecto.

El asunto se extiende a los coches, autobuses y motos. Ir por determinadas calzadas donde no hay carril habilitado puede ser considerado deporte de riesgo (físico y para la salud, por la cantidad de sustancias nocivas que respiras). Eso, o que ocupen el carril bici para aparcar, abran la puerta sin mirar o que en un cruce te la juegues porque no sabes si van a parar o no.

Claro, que la crítica va también para los ciclistas. Al fin y al cabo, los que van en ellas también son conductores y transeúntes. Ir en bicicleta en Barcelona significa: ir sin casco, sin luces, invadiendo la acera (a veces bastante deprisa, como si fueran a ganar una contrarreloj), no respetando a los peatones  o por supuesto, ignorando todos los semáforos que uno se pueda encontrar en el camino. Y no será porque no existe un manual para la circular (aquí dejo el link).

Total, que una ciudad que lo tiene todo para que uno pudiera rodar en bici sin problemas se convierte en un querer y no poder. Y es una pena. Esto me deja claro que no hace falta tanta infraestructura y carriles, como más educación, y en este caso concreto, vial.

Espero que mejores, Barcelona. Yo me apunto a ello con mi Mondi.

Fer

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

                               

Mañana, 11 de Febrero es el Día Internacional de la Mujer ey la Niña en la Ciencia  Y es que, a pesar de que la sociedad va avanzando y el acceso a la educación es cada vez mayor, sigue existiendo esa barrera entre sexos que hace que, a día de hoy, la mujer siga teniendo poca representación en determinadas capas de la sociedad, y en este caso concreto, en la ciencia. Faltan más mujeres que accedan a puestos de más altos y  es necesario que no exista ningún tipo de discriminación. Hay que equilibrar la balanza.

He tenido y sigo teniendo la suerte de haber compartido estudios y trabajo con excelentes profesionales en el campo de la ciencia, de las cuales he aprendido mucho y sigo aprendiendo a día de hoy. Y sobre todo, tengo la suerte de compartir vida con una gran investigadora, que se esfuerza y lucha cada día, como la que más, en sacar adelante su trabajo. Para mi, todas ellas, y por suerte son muchas, son un claro ejemplo del gran valor que tienen en todos los aspectos, y en el de la investigación en particular.

Esperemos que en los próximos años, surjan más mujeres como Marie Curie, Rosalind Franklin, Margarita Salas o María Blasco, que sirvan de ejemplo a las futuras investigadoras y por supuesto, también a nosotros. 

Y también esperemos que nosotros seamos capaces, de una vez por todas, de valorar el tremendo trabajo, esfuerzo y sacrificios que realiza la mujer en nuestra sociedad.

Fer

Desde el aire

​Luces que se muestran como pequeñas luciérnagas en un mar blanco. Torres majestuosas que se alzan hacia el cielo, milenarias. Las siluetas se van mostrando, tímidas, mientras la luz se torna en cobalto y el sol cede paso a la noche. Finas líneas, tenues y silenciosas se dibujan a los pies de grandes colosos. Y pequeños rebeldes se muestran solitarios, únicos e inaccesibles a mis ojos mientras las nubes borran mi visión lentamente, dejando un deseo de añoranza en este mundo que nos toca. 

Fer

Gastronomía catalana

​El problema de ponerse a escribir un blog es que hay que tener dos cosas: tiempo e ideas. Desgraciadamente, cuando se tiene el primero, lo que faltan son las ideas. Y ocurre que cuando tienes un torrente de las últimas, lo que te falta es el primero.

Pero como ahora el ordenador a decidido tomarse un momento para actualizarse, tengo de lo primero y al menos una idea. O más bien un comentario sobre Barcelona.

El comentario no deja de ser aburrido, banal y casi estúpido, pero la práctica hace que al final se adquiera destreza y si me vuelvo a acostumbrar a escribir, puede que sea capaz de retener las ideas para cuando tenga tiempo.

A lo que vamos. De lo que quiero hablar son de los bocadillos de Barcelona. Me habían comentado que los barceloneses tienen muy arraigada la cultura del bocadillo. Y la verdad es que lo he podido comprobar en mis carnes (un poco escasas ahora mismo). El caso es que he podido disfrutar por ahora de dos grandes delicias. A saber: bocadillo de butifarra con pimiento y bocadillo de sobrasada, queso de mahón y miel. Si bien el primero está bueno ya en el pensamiento, es segundo me parecía una guarrada. Hasta que lo probé. No solo está bueno, si no, que una chapata caliente esta muy bueno. No digo que me vaya a volver adicto a la sobrasada, pero me gusta saber que tengo todavía una gastronomía que conocer y que poco a poco se irá mostrando, aunque sea empezando por algo tan sencillo como un bocadillo.

Dicho esto, doy por terminado el pensamiento gastronómico.

Fer

Muéstrame

Te dije que te daría otra oportunidad y aquí me tienes. Habías cambiado y me habías decepcionado. Aquella vez te miré superficialmente y me bastó para saber que no me gustaba lo que veía. Te habías vuelto fría y distante. No te reconocía. Pero aquí me tienes otra vez, con una promesa que el azar ha querido que cumpla. O como si el destino lo hubiera escrito.

No haré caso de lo que dicen. Ni a lo bueno, ni a lo malo. Quiero empezar de cero, descubrirte a mis ojos y que me muestres tus secretos. Quiero saber que aquella primera vez no fue un flechazo absurdo, sin sentido. Quiero saber que aquello era de verdad. Real.

Espero no equivocarme. Espero que me recibas con los brazos abiertos. Que no seas hostil como la última vez. Que me demuestres que has cambiado.

Sobre tecnología.

Y es que uno se harta de ver cómo Internet, tecnología variada y cachivaches en general se están haciendo con el control de nuestras vidas, o al menos lo intentan. Pero antes de que penséis que estoy invocando a los demonios para que acaben con todo chip existente, quiero decir que soy partidario de que la tecnología avance, aunque con criterio.

Hace unos días leía que una noticia sobre cómo un hombre, especialista en temas de ciberseguridad, recibía un mensaje en su teléfono en el que se le solicitaba el permiso para instalar la aplicación de una hamburguesería en su dispositivo. La gracia consiste en que en ese mismo momento el hombre entraba a la hamburguesería en cuestión. El dispositivo decidió que la aplicación sería útil y que debía ser descargada. Revisó los permisos de geolocalización y tras indagar un poco, descubrió que en realidad, a pesar de la desactivación del GPS en determinadas aplicaciones, muchos otros servicios seguían activos, haciendo uso del mismo. Uno de ellos era el propio servicio de instalación de aplicaciones (da igual qué smartphone tengamos, todos tienen uno). No es algo nuevo, lo se. Según qué busquemos o dónde estemos, recibimos publicidad acorde a la situación. Pero el problema es que lo permitimos y sobre todo, lo estamos empezando a asumir como algo normal

El ejemplo puede ser utilizado para muchas otras situaciones: salimos a correr y activamos nuestra aplicación que monitoriza nuestro recorrido, pulsaciones, velocidad… y se sincroniza con los servidores de la aplicación; guardamos nuestros eventos y notas, compartimos vídeos, fotos, y mensajes, sin leer las condiciones de uso y qué datos cedemos al disfrutar de esos servicios. Eso mismo se está extendiendo también al pago online: podemos acercar nuestro teléfono al dispositivo adecuado y pagar aquellos que compremos, ya que nuestros datos bancarios estarán ya introducidos. No nos damos cuenta, pero cada día proporcionamos más y más información acerca de nosotros mismos sin darnos cuenta y solo por estar más cómodos. Hace poco yo mismo cambié de teléfono. Cambié de plataforma (las razones no vienen al caso) lo que supuso en cierta medida un cambio en el hábito del uso de determinadas aplicaciones o datos que tenía almacenados. Me percaté que yo mismo me he acostumbrado a determinadas acciones sin darme cuenta. Y todo porque es más fácil.

La tecnología está ahí para hacernos indudablemente la vida mucho más fácil: medicina, transportes, medio ambiente… se benefician de estos avances y repercuten en nosotros. Pero debemos plantearnos si ese beneficio merece la pena cuando a parte de ofrecer, se nos pide algo a cambio. Y más si ese algo es para controlar nuestra propia vida.

Así que como consejo os daré el siguiente (y que yo mismo me debo aplicar): cuidad de los datos que proporcionáis cuando os registráis en algún sitio. Cuanto más limitada sea la información, mejor. Pero sobre todo, tened mucha atención cuando os descarguéis algo en vuestra tablet, móvil u ordenador. Revisad en la medida de lo posible los permisos que requieren (y que se especifican antes de instalarlas) y si no os gusta lo que veis, no lo instaléis. Recordad que habéis vivido hasta ahora sin ello y que probablemente no os hará ninguna falta.

Fer