Lo que somos

La frase decía algo así: que cuando yo estoy, ella no está, y que cuando ella está, yo ya me he ido. Sin embargo lo malo no es para el que se va, si no para el que se queda. A veces tenemos tiempo de decir adiós. Otras ni eso, un simple mensaje. Se ha ido. Risas, alegrías, enseñanzas, consejos, buenos momentos. Todo se lo llevan. Y queda un vacío. Un vacío que antes llenaban risas, alegrías, enseñanzas, consejos, buenos momentos. Y en el fondo no puede existir nada mejor. Porque aunque se vayan, queda quien somos. Y somos, en parte, gracias a ellos y las cosas que se quedaron.

A M.B, A.C y G.S.

Fer

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Margarmondo

Bueno. Ya se que no ha tenido mucha relevancia y que no mucha gente ha entrado, pero la idea de tener separados los post que realizo entre fertoledomargarmondo no ha sido una buena idea. Así que, llegado el fin del año contratado, margarmondo cierra. No es nada crítico. Todos los post que allí estaban vuelven a estar disponibles aquí, aunque puede que alguna imagen que los ilustraba se haya perdido. Lo dicho, nada grave.

Gracias a la experiencia ahora comprendo un poco más el funcionamiento de wordpress, y puede que en un futuro, sin proveedores de servicio de por medio, me dedida a montar un servidor propio donde mantener este blog. Esas raspberry pi tienen muy buena pinta.

Pero ya se verá. Ahora toca ser prácticos.

Fer

Turismofobia

Pues aquí va como lo veo. Esta claro que la globalización es lo que tiene. Nos podemos mover donde nos plazca y empieza a ver pocos sitios inaccesibles. Hemos de afrontar ese problema. Empieza a no existir lugares solitarios. Siempre hay algún turista por ahí.

Ahora bien, ¿quién es el turista? Pues turistas somos todos. Tu, el otro y yo mismo. Desde el primer momento que salimos desde nuestra ciudad natal o de aquella donde tengamos fijada nuestra residencia, turistas somos todos. Sin excepción. Por lo tanto, si hay un problema con ellos, el problema va para todos.

¿Es necesario el turismo? En mi opinión, si, el turismo (y más en nuestro país, con más de un 11% del PIB) es necesario. Le guste a la gente o no: crea y mueve dinero, y si se invierte bien, mejora las condiciones y crea trabajo (aunque temporal). Ahora bien, ¿debería afectar el turismo a la vida de la gente de las ciudades? La respuesta es no. El turismo no debería ser un problema para el desarrollo normal de la vida de cada uno, allá donde viva. Debería ser algo con lo que convivir pacíficamente. Sin embargo existe el problema. Lo percibes y lo ves. El caso más latente que me toca es Barcelona: quejas de la gente que vive en el centro porque no pueden llevar su ritmo habitual de vida; pintadas y vandalismo de gentuza que aprovecha la coyuntura para hacer lo único que sabe hacer, el estúpido y llamar la atención; y problemas en algo que parece directamente asociado como es el incremento en los precios de los pisos. Primos de estos: suciedad, ruido… Abre un periódico local y lee.

Pero el problema no es el turismo en sí. Como concepto no es malo. El problema es como lo pervertimos. Centrándonos en el caso de Barcelona. Es un sitio donde la gente va a querer venir: por la historia, la playa, la gente, la gastronomía. Tiene atractivo turístico. Y ahí aprovechamos la situación. En vez de hacer algo sostenible y de calidad, lo prostituimos y vamos a la cantidad. Empezamos a alquilar viviendas sólo para uso turístico. Total, el turista de turno lo va a pagar. Empezamos a cerrar negocios locales para abrir grandes firmas. Total, terminarán comprando por los precios que ponemos. Empezamos a explotar actividades que no aportan nada, pero que crean dinero. Total bicicletas de alquiler y ciclomotores los van a alquilar por doquier. Hay que reconocerlo. Nos quejamos, pero somos los primeros en favorecer la situación para ganar dinero. La cosa está mal y hay que sacar de debajo de las piedras, ¿no?

¡Las plataformas de alquiler tienen la culpa! No nos quejemos de ellas. La idea no es mala (a parte que se debería obligar a que pagasen impuestos, tanto la plataforma como la persona que alquila). El problema es que nosotros mismos las envilecemos y las maleamos para usarlas en nuestro beneficio. Lo mismo con los alquileres de pisos. Nos quejamos de los precios. Pero no olvidemos que los precios los ponen personas como nosotras que no dudan en subir el precio ya que siempre hay alguien que paga. Y si no, ¿qué harías tu? ¿Dejarías tu piso de 60m2 a 500€ al mes cuando hay alguien que te paga 800€? Y ese segundo piso que tienes. ¿Lo alquilo a 500€ o por cuatro días saco lo mismo? Es un buen ejercicio.

Por otra parte, los ayuntamientos tienen gran parte de culpa. Aquí me centro en el caso de Toledo, pues me toca. He vivido mucho tiempo en el casco antiguo. Y uno está harto de ver como se muere poco a poco. Y digo se muere porque la gente que vive ahí se va muriendo y pocos entran. Como dicen mis buenos padres, hay pocos días en los que te cruces con alguien que conozcas, y si le ves, le saludas, aunque solo lo hayas hecho una vez en tu vida o te caiga mal. Todas las casas están vacías, en la calle Comercio, pocos son los locales que quedan de los que conocía en mi niñez. ¿Para que narices necesita Toledo una tienda de carcasas de teléfono en su calle principal? Se me cayó la cara de vergüenza cuando la vi. No podía estar más triste. ¿Necesita Toledo más tiendas de recuerdos, más tiendas de mazapanes, más puestos de rutas misteriosas y leyendas toledanas? ¿necesita Toledo una maldita tirolina? Perversión en su estado puro. Se está dejando morir a la ciudad para poder seguir recibiendo más y más turistas. Ningún alcalde, del partido que sea, ha tenido una iniciativa para atraer a los jóvenes y retener a los que tiene.

Conclusión. ¿Turismofobia? No. Se llama no cuidar de lo que tenemos. Se llama crear cantidad en vez de calidad. Y si no, piensa qué haces tu. Y yo. Y todos. ¿Dónde solemos ir de vacaciones últimamente? Al lugar que te ha recomendado la web de turno con las mejores ofertas y descuentos. Y si el restaurante tiene 5 sobre 5, 1000 comentarios y premio 2017 como mejor sitio donde ponen cacahuetes sobre una guindilla, por algo será. Tontos. Primos. ¿Dónde va a estar todo el mundo?. Solo busca lugares que no te puedes perder en el mundo. Ahí están. Seguimos las mismas pautas de todos y encima se lo ponemos fáciles a esas compañías para que nos den los mejores precios. Más nos valdría reservar parte de nuestro tiempo a conocer lo que tenemos, a conocernos a nosotros mismos, antes de hacernos la misma maldita foto de turno para recibir likes y desatar las envidias de los demás.

Si las cosas no están funcionando como debieran, no será culpa de unos pocos.

Yo, cada vez que veo esos dos ojos de búho mirándome a la entrada del restaurante, me da un escalofrío.

Fer

Barcelona y sus bicicletas

La relación entre Barcelona y la bici la resumiría en: te dejo estar, pero no me molestes mucho. Y me explico. La ciudad sería una ciudad agradable para el paseo sobre las dos ruedas: un sistema de carriles bici muy extenso, con zonas delimitadas para 30 km/h en muchas ares de la urbe y sobre todo, que no es una ciudad muy grande para poder desplazarte sin necesidad de transporte urbano.

Sin embargo, está llena de problemas. Si, está llena de carriles bici. Y si bien es cierto que muchos de los nuevos ya comparten calzada con los coches, muchos aún están sobre la acera, lo que provoca frenazos y conflictos con los peatones. No excluye que los mismos invadan el carril bici en carretera mientras esperan a cruzar la calle, se crucen sin mirar o lo usen como pista para correr. Y es que me resulta extraño que una ciudad que lleva conviviendo con la bici tanto tiempo, no presente una mínima educación vial al respecto.

El asunto se extiende a los coches, autobuses y motos. Ir por determinadas calzadas donde no hay carril habilitado puede ser considerado deporte de riesgo (físico y para la salud, por la cantidad de sustancias nocivas que respiras). Eso, o que ocupen el carril bici para aparcar, abran la puerta sin mirar o que en un cruce te la juegues porque no sabes si van a parar o no.

Claro, que la crítica va también para los ciclistas. Al fin y al cabo, los que van en ellas también son conductores y transeúntes. Ir en bicicleta en Barcelona significa: ir sin casco, sin luces, invadiendo la acera (a veces bastante deprisa, como si fueran a ganar una contrarreloj), no respetando a los peatones  o por supuesto, ignorando todos los semáforos que uno se pueda encontrar en el camino. Y no será porque no existe un manual para la circular (aquí dejo el link).

Total, que una ciudad que lo tiene todo para que uno pudiera rodar en bici sin problemas se convierte en un querer y no poder. Y es una pena. Esto me deja claro que no hace falta tanta infraestructura y carriles, como más educación, y en este caso concreto, vial.

Espero que mejores, Barcelona. Yo me apunto a ello con mi Mondi.

Fer

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

                               

Mañana, 11 de Febrero es el Día Internacional de la Mujer ey la Niña en la Ciencia  Y es que, a pesar de que la sociedad va avanzando y el acceso a la educación es cada vez mayor, sigue existiendo esa barrera entre sexos que hace que, a día de hoy, la mujer siga teniendo poca representación en determinadas capas de la sociedad, y en este caso concreto, en la ciencia. Faltan más mujeres que accedan a puestos de más altos y  es necesario que no exista ningún tipo de discriminación. Hay que equilibrar la balanza.

He tenido y sigo teniendo la suerte de haber compartido estudios y trabajo con excelentes profesionales en el campo de la ciencia, de las cuales he aprendido mucho y sigo aprendiendo a día de hoy. Y sobre todo, tengo la suerte de compartir vida con una gran investigadora, que se esfuerza y lucha cada día, como la que más, en sacar adelante su trabajo. Para mi, todas ellas, y por suerte son muchas, son un claro ejemplo del gran valor que tienen en todos los aspectos, y en el de la investigación en particular.

Esperemos que en los próximos años, surjan más mujeres como Marie Curie, Rosalind Franklin, Margarita Salas o María Blasco, que sirvan de ejemplo a las futuras investigadoras y por supuesto, también a nosotros. 

Y también esperemos que nosotros seamos capaces, de una vez por todas, de valorar el tremendo trabajo, esfuerzo y sacrificios que realiza la mujer en nuestra sociedad.

Fer

Desde el aire

​Luces que se muestran como pequeñas luciérnagas en un mar blanco. Torres majestuosas que se alzan hacia el cielo, milenarias. Las siluetas se van mostrando, tímidas, mientras la luz se torna en cobalto y el sol cede paso a la noche. Finas líneas, tenues y silenciosas se dibujan a los pies de grandes colosos. Y pequeños rebeldes se muestran solitarios, únicos e inaccesibles a mis ojos mientras las nubes borran mi visión lentamente, dejando un deseo de añoranza en este mundo que nos toca. 

Fer

Gastronomía catalana

​El problema de ponerse a escribir un blog es que hay que tener dos cosas: tiempo e ideas. Desgraciadamente, cuando se tiene el primero, lo que faltan son las ideas. Y ocurre que cuando tienes un torrente de las últimas, lo que te falta es el primero.

Pero como ahora el ordenador a decidido tomarse un momento para actualizarse, tengo de lo primero y al menos una idea. O más bien un comentario sobre Barcelona.

El comentario no deja de ser aburrido, banal y casi estúpido, pero la práctica hace que al final se adquiera destreza y si me vuelvo a acostumbrar a escribir, puede que sea capaz de retener las ideas para cuando tenga tiempo.

A lo que vamos. De lo que quiero hablar son de los bocadillos de Barcelona. Me habían comentado que los barceloneses tienen muy arraigada la cultura del bocadillo. Y la verdad es que lo he podido comprobar en mis carnes (un poco escasas ahora mismo). El caso es que he podido disfrutar por ahora de dos grandes delicias. A saber: bocadillo de butifarra con pimiento y bocadillo de sobrasada, queso de mahón y miel. Si bien el primero está bueno ya en el pensamiento, es segundo me parecía una guarrada. Hasta que lo probé. No solo está bueno, si no, que una chapata caliente esta muy bueno. No digo que me vaya a volver adicto a la sobrasada, pero me gusta saber que tengo todavía una gastronomía que conocer y que poco a poco se irá mostrando, aunque sea empezando por algo tan sencillo como un bocadillo.

Dicho esto, doy por terminado el pensamiento gastronómico.

Fer