Gastronomía catalana

​El problema de ponerse a escribir un blog es que hay que tener dos cosas: tiempo e ideas. Desgraciadamente, cuando se tiene el primero, lo que faltan son las ideas. Y ocurre que cuando tienes un torrente de las últimas, lo que te falta es el primero.

Pero como ahora el ordenador a decidido tomarse un momento para actualizarse, tengo de lo primero y al menos una idea. O más bien un comentario sobre Barcelona.

El comentario no deja de ser aburrido, banal y casi estúpido, pero la práctica hace que al final se adquiera destreza y si me vuelvo a acostumbrar a escribir, puede que sea capaz de retener las ideas para cuando tenga tiempo.

A lo que vamos. De lo que quiero hablar son de los bocadillos de Barcelona. Me habían comentado que los barceloneses tienen muy arraigada la cultura del bocadillo. Y la verdad es que lo he podido comprobar en mis carnes (un poco escasas ahora mismo). El caso es que he podido disfrutar por ahora de dos grandes delicias. A saber: bocadillo de butifarra con pimiento y bocadillo de sobrasada, queso de mahón y miel. Si bien el primero está bueno ya en el pensamiento, es segundo me parecía una guarrada. Hasta que lo probé. No solo está bueno, si no, que una chapata caliente esta muy bueno. No digo que me vaya a volver adicto a la sobrasada, pero me gusta saber que tengo todavía una gastronomía que conocer y que poco a poco se irá mostrando, aunque sea empezando por algo tan sencillo como un bocadillo.

Dicho esto, doy por terminado el pensamiento gastronómico.

Fer

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